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Conocerse a sí mismo. ¿Cuánto tiempo queremos mantener el dinero en la Bolsa? ¿cuánto queremos invertir? ¿qué riesgo queremos asumir? El tiempo, el riesgo y los objetivos nos darán la clave de la inversión que más nos conviene.
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Acercarse a los mercados sin prisa. Toda compraventa de valores debe hacerse a través de un intermediario, que se encargará de asesorarnos.
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Elegir el canal que más nos conviene. Las entidades financieras tradicionales suelen ofrecer tres canales para invertir: la oficina, el teléfono y la Red.
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Al principio apuesta por lo seguro. Te dará menos alegrías, pero también menos sorpresas.
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Rellenar bien la orden de compra. Pueden ser de dos tipos: ordinaria o por lo mejor y limitada (con un precio máximo de compra o mínimo de venta).
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En el equilibrio está el éxito: la cartera. Una cartera diversificada limita el riesgo, no necesariamente hace que ganemos más.
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Marcarnos objetivos claros. "No apurar las subidas ni las bajadas". Una regla de oro: rentabilidades pasadas no aseguran las futuras.
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Tener paciencia con los valores elegidos. Para ganar en Bolsa hay que darse un plazo mínimo, al menos un año.
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Seleccionar los canales de información. "Asesorarse es fundamental, pero asesorarse adecuadamente no es tan sencillo"
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No olvidar que Hacienda también existe.